Hacemos que haya podido ser.

Cuenta una leyenda, de las que alguien dice haber leído y otro dice haber sido cómplice de su transmisión oral, que, en el mundo que espera después de la muerte, una persona se encuentra con varios, muchos o muchísimos paisajes distintos. Algunos son grandes extensiones, con variada y compleja abundancia, mientras que otros son ligeros atrezzos preparados para albergar una escena. Cuidadosamente detallados, en ambos casos.

Son aquellos sitios en los que queríamos estar en algún momento de nuestra vida, o aquello que deseábamos que pasara en o al sitio en que nos encontrábamos. Cuando realmente la pinta que tiene lo que nos está tocando vivir nos empuja a pensarnos en otro lugar, a decirnos que podríamos estar en otro paraje, o que debería ocurrirnos lo que no es aquello que nos está ocurriendo; cuando realmente consideramos nuestra situación como un giro entre varias opciones y no como un capricho de la casualidad; cuando pensamos “yo debería estar en. . .”, “esto no es lo que tenía que pasar. . .”, y era realmente una posibilidad factible el que estuviésemos en . . . o nos pasase . . . , esos lugares y esas escenas pasan a esperarnos al amanecer siguiente al último de nuestros días.

Allí, podemos entrar en esos otros lugares o situaciones, estar en donde podíamos haber estado y sentir cómo nos hubiéramos sentido si aquello nos hubiese ocurrido.

Cuenta la leyenda que, en cuanto comprobamos qué es lo que habría pasado, qué es lo que cambia, y cómo nos sentimos, recordamos. Y, al recordar, comparamos. Y cuenta la leyenda que puede que sea porque sabemos cómo sigue y cómo acaba solo una de las opciones, o puede que sea por quiénes hemos llegado a ser cuando se nos muestra todo aquello, pero, cuando estamos “viviendo” esas opciones, por muchas que sean, echamos de menos la que nos tocó vivir, y pensamos “ójala estuviera en. . .”, y es en . . . el único lugar donde estuvimos.

Carmen T.; Antes de que me toque contarlo.

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Acerca de blogdetinta

Ciudadano Tinta es un proyecto en solitario de Chus Bernabé, bajista de Noiah. Además de ser un proyecto principalmente musical, también se completa con recopilaciones de historias, como este blog. Bienvenidos.
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